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January 27 Vuelo sobre la Bahía de CádizTexto y fotos: fito mendi
El pasado domingo 22 de enero cumplí uno de esos propósitos que uno se apunta en la memoria, pero que al final siempre termina aparcando para más tarde. La ocasión de realizar un vuelo sobre la Bahía de Cádiz y hacer un reportaje fotográfico me la brindó mi buen amigo Iván Canca, invitándome a ocupar uno de los tres asientos de la avioneta que el Club Aeronáutico de Jerez suele alquilar a los turistas. Mi amigo no es un potentado precisamente, pero por 90 euros quería hacerle ese regalito a su novia. El nunca sabrá que el mejor regalo me lo hizo a mí. Siempre quise ver las marismas y la costa de la Bahía de Cádiz tal como lo hacen los pájaros y, además, me permití sugerir en el plan de vuelo de 45 minutos, una vuelta alrededor de las Canteras de Puerto Real. Este espacio -de poco más de un kilómetro cuadrado- me lo conozco como la palma de mi mano. Llevo varios años estudiando ese bosquete de pinos piñoneros y proponiendo medidas para su mejora y conservación. Ahora podría hacer realidad ese sueño. He visto muchas fotos áreas de las Canteras, que hemos pagado a precio de oro a una empresa de Madrid, y también he navegado por el simulador de Google Earth infinidad de veces, pero esto no tiene comparación. Además la ocasión la pintan calva. Acabo de jubilar a mi querida Olympus Camedia 5000, con la que he realizado cerca de 10000 fotos de plantas y paisajes de estos pinares. Su sustituta ha sido una maravillosa reflex digital Olympus E-500, de 8 Megapixel. Mi amigo Iván no tiene ni idea de fotografía, así que gentilmente me cedió el mejor asiento, junto al piloto, desde donde se podía fotografiar con total tranquilidad, ya que la ventana derecha se podía levantar. Primero los preparativos de las tomas. En estos casos lo mejor es ajustar la prioridad al obturador para asegurarnos que todas las tomas salgan por encima de 1/600 segundos y que el microprocesador seleccione automáticamente los diafragmas. Coloqué la sensibilidad en 400 DIN, para aprovechar todo posible la luz de las dos de la tarde, con ello los diafragmas se ajustarían solos entre 8 y 11, más que suficientes para la enorme profundidad de campo que tendría volando a 300 metros de altura. Por último monté un zoom corto 14-45 mm, lo más indicado para paisaje, pero con posibilidades de tirar del zoom si me molestaban las alas del avión, o el maldito tirante que lleva para sujetar los planos de las alas. Asistimos impacientes al protocolo de comprobaciones previas del piloto antes de ponernos en marcha. La verdad que el cacharro que nos iba a permitir volver a tierra sanos y salvos no tenía muy buen aspecto. Remaches medio oxidados por todos lados, las ruedas casi deshinfladas...y el interior con todos los asientos llenos de boquetes. Además el espacio dentro es bastante reducido, menos mal que mi asiento podía deslizarse hacia atrás para así poder aprovechar mejor el hueco de la ventana. Llegó el momento del despegue, un toque a la llave y el motor empezó a ronronear con cierta dulzura. Me recordaba a mi vieja Honda África Twin. Aviso del piloto a la torre de control y en una jerga de charli-papa que él sabrá lo que significa, salimos suavemente hacia una de las pistas laterales. Allí a esperar unos instantes hasta que otro avión -parecido al nuestro- se nos cruzase y de nuevo la orden de la torre para autorizar el despegue. El motor sube de vueltas y el aparato comienza a ganar velocidad y antes que uno pueda imaginarse ya estábamos en el aire. El morro empinado hacia arriba, sin visibilidad central ninguna, pero pronto pudimos ver desde una buena altura todos los edificios del casco de Jerez que hay cerca del aeropuerto. Yo tenía una gran excitación por comenzar a zumbarle al gatillo de mi Olympus y, sin encomendarme ni a dios ni al diablo, levante el seguro de la ventanilla. ¡Dios lo que entró por esa ventana!, por poco me arranca la cabeza. Justo en ese momento recordé que el piloto me había indicado en tierra que él me avisaría para poder sacar las fotos. Rápidamente me percaté de que me iba a echar la bronca, pero el jodio estaba riéndose. Me explicó que mientras el avión estuviese ganando altura debía tener la ventanilla cerrada, pues de otra manera el aire podría comernos. Así que las primeras fotos las hice a través del cristal. Esas y otras muchas fueron así, pero rápidamente avistamos la desembocadura del Guadalete. Aquí ya pude levantar la ventanilla y de nuevo el zarpazo del aire. Casi se me vuelan las gafas. Me metí las gafas debajo de las piernas, sin ella no veo tres en un burro, pues me corrigen la presbicia, miopía y astigmatismo a un tiempo. Así que me tenia que encomendar al visor de mi cámara que lo tengo preparado para corregirme la vista. A partir de este momento todo tendría que verlo a través de un pequeño rectángulo de unos cuantos milímetros, pero el espectáculo merecía la pena. Y el espectáculo se llamaba desolación. Nunca pensé que desde el aire podría ver lo canalla que estamos siendo con la naturaleza. Pero ahí abajo estaba la prueba palpablemente. El piloto viró en redondo a la derecha, nada mas situarnos en la vertical de la playa de la Puntilla, y delante de mi tenía el pinar de las Dunas de San Antón que he recorrido numerosas veces. Parece como si lo hubieran destripado partiéndolo casi totalmente por la línea central que discurre paralela a la costa. Miles de viviendas se han construido en su interior. Para algunos esto es hipócritamente "calidad de vida" pues esta gente ahora vive rodeado de zona verde, pero para mi es una salvajada sin nombre. El mismo espectáculo se podía ver a continuación en la línea de costa que fuimos divisando a continuación: la Calita, la Muralla, el Buzo, las Redes, Fuentebravía y la playa del Almirante que separa la servidumbre militar de la línea de costa. Todos estas urbanizaciones se han hecho destrozando pinares, retamares y acantilados naturales. Edificios altos en primera línea de playa y pinares devorados por la imparable fiebre del ladrillo. Mientras tanto, el gobierno local planeando nuevas urbanizaciones. A su cabeza, un alcalde inhabilitado para el cargo por sentencia judicial y los socialistas haciéndoles el juego por las migajas de gobierno en coalición. Solo los ecologistas portuenses están librando una batalla épica contra esta mancha de gentes que dilapidan los últimos recursos naturales de su municipio. En el corazón de todo este espectáculo cruento las instalaciones de Puerto Sherry, o Puerto Churry, otro ejemplo de salvajada que se hizo a cambio de los miles de puestos de trabajo que prometían y que nunca se cumplieron. En pocos instantes llegamos hasta las inmediaciones de la Base militar de Rota. Aquí el piloto nos advierte que tenemos que dar la vuelta, pues este espacio aéreo está prohibido al tráfico civil. No es posible encontrar tantos problemas en tan sólo unos pocos kilómetros de costa. Y éste último es -además- una lacra que nos avergüenza como ciudadanos españoles. De aquí han partido la mayoría de los cazabombarderos que han arrojado cientos de miles de bombas en la última guerra con Irán, aquí amarran los navíos y submarinos de guerra americanos que en un ejercicio hipócrita preservan la paz en oriente. Supongo que será la paz de de sus intereses, porque ninguno de nosotros les ha pedido que nos salven de nada. Recuerdo ahora, como hace unos años, cuando la invasión de Irak, uno de los buques amarrados frente a Fuentebravía, el JUL. Bebo, se soltó del ancla y la corriente le hizo estrellarse contra los arrecifes de esta hermosa costa. Cientos de miles de litros de combustible de sus bodegas provocaron tal contaminación que hubo que cerrar los caladeros de pesca de todo el Golfo de Cádiz durante varios meses. Además millones de moluscos aparecieron muertos por todas las playas cercanas, especialmente la de Báldela grana. Todavía deben de estar carcajeándose los americanos, pues en lugar de indemnizarnos por el desastre, les arreglamos el maldito barco en los astilleros de Cádiz. Así nos sometemos a los nuevos amos del mundo. Cambiamos rumbo a Cádiz, por el camino una bonita regata que no pude fotografiar, pues estaba justo debajo del avión. Entramos por la bocana del Puerto de Cádiz y pillamos a un mercante, que justo viraba en ese momento para entrar en la dársena, vaciando sus sentinas y dejando una estela de mierda tras él a la misma entrada del Puerto. La escena, patética, merecía una foto/denuncia irrefutable para los juzgados, pero el piloto se interponía entre la escena y mi cámara. Como no era cosa de tirar el piloto al agua para sacar la foto, me mordí la lengua y seguimos costeando la Tacita de Plata. Un par de fotos al Castillo de San Sebastián, baluarte defensivo de la ciudad de Cádiz, que aún conserva su uso militar. Sería mejor que este bonito edificio se cediera a Cultura y lo rehabilitara para espacio de exposiciones. Las vistas de la Caleta magníficas. Nos abrimos un poco al mar para tener una visual del Paseo Marítimo y las playas de Santa María del Mar y la Victoria. Luego siguiendo la costa surcamos toda la ciudad por encima de la playa. Por la ventanilla del piloto pude sacar numerosas fotos de los Astilleros de Cádiz y de todas las Barriadas desde Puerta Tierra hasta Puntales, incluyendo el Estadio. Parece mentira lo apiñados que están los edificios. Así se explica que esta ciudad tenga más de 13.000 hab/km2. Una de las más altas de Andalucía. La mayoría de los edificios que dan al paseo marítimo tienen más de 14 plantas y todos en el borde marítimo, contraviniendo la Ley de Costas. Paradójicamente es la propia Demarcación de Costas quien costea cada seis o siete años la regeneración artificial de estas playas. Enormes dragas extraen la arena del mar para llevarla de nuevo a las playas. Pero la arena vuelve periódicamente al mar y deja las playas totalmente empedradas. Esta es la consecuencia lógica de situar los edificios en el borde del mar rompiendo la dinámica de vientos que ahora, con la muralla de enormes edificios, rola siempre hacia el Atlántico y se lleva la preciada arena que mete los euros en los bolsillos de los hoteleros de la zona. Así que los elementos se rebelan a su manera contra los despropósitos de los amigos del hormigón. Lo patético es que estas restituciones de arena las tenemos que pagar todos los ciudadanos periódicamente y no son precisamente obras baratitas. Ahora nos dirigimos al saco interior de la Bahía, pero antes un vistazo al tómbolo que une Cádiz y San Fernando, hasta hace unos años la única comunicación por tierra entre Cádiz y la Península. Parece mentira que esa estrecha franja de tierra separe el Atlántico del interior de la Bahía. Y por ella discurre la carretera y el ferrocarril y además alberga una de las más hermosas playas de todo este entorno, la playa del Chato, con sus cordones dunares y su interesantísima flora. Varias fotos hicimos, espectaculares. En la lejanía la isla de León, separada de tierra firme por el Caño de Sanctipetri y de Cádiz por el río Arillo, se destaca en con sus blancos edificios mirando a la Bahía. Siendo claramente visible para nosotros desde el avión, a pesar de neblina, la Casería de Osio. Singular barrio de pescadores éste, frecuentado por el propio Camarón, Rey del Cante (q.e.p.d.). Ya se divisa Puerto Real, pero antes, una mirada inédita a las marismas del Caño del Trocadero. Jamás pensé que una marisma fuese tan perfecta desde el aire. Muchas veces he recorrido el caño del Trocadero con una zodiac y algunas otras me he enfangado dentro de ellas. Pero éste es un espectáculo increíble desde el aire. No sabemos si contemplamos un cuadro naif o es un enorme paisaje surcado de miles de revueltas de tonos verdosos, ocres y amarillos. Sorprendente la perfección del modelado que es capaz de recrear el flujo milenario de las mareas con la materia prima que constituyen los sedimentos marinos y, cómo éstos, son continuamente colonizados por la flora que se va acomodando a los distintos gradientes de contacto del agua salada. Pero no es sólo eso, la Isla de Trocadero es -además- un Paraje Natural, es decir un espacio protegido por su altísimo valor para la conservación de la avifauna del Parque de la Bahía de Cádiz. En alguna de las fotos que pude sacar a continuación se observa la singularidad de los trazados de las salinas de esta zona. Particularmente las del Consulado y la Covacha sostienen a una población muy valiosa de espátulas, siendo la Bahía de Cádiz, junto a las marismas del Odiel y Doñana, los únicos tres espacios donde crían estas aves en España. Además, se pueden ver correlimos, agujas, garzas, flamencos y toda la cohorte de aves que merodean por estas zonas marismeñas del Parque Natural. De haber entrado más pegados al Puente de Carranza, habríamos podido fotografiar desde el aire todo calamitoso asentamiento de casetones de hojalata que tienen instalados los pescadores en la margen derecha del Caño del Trocadero. Actualmente ya se ha previsto el desalojo de estas instalaciones al muelle de Puerto Real, con lo que tendremos un problema menos, pues esta gente tiene usurpado el dominio público con más de un centenar de casetones y suponen un impacto muy severo al paisaje y al Paraje Natural que se encuentra en la orilla contraria del Caño. Nos acercamos al frente marítimo de Puerto Real. La marea está baja y se puede observar el bajo calado del caño. Esto dificulta enormemente la navegabilidad de esta zona. En otro tiempo fue la vía principal de comunicación marítima con Cádiz. Por aquí se sacaba la sal en los "candrais" para llevarla al puerto de Cádiz y también era ruta frecuente para el transporte de viajeros. Cuando regresábamos, hace unos años, navegando por el Caño hasta las instalaciones del Club Náutico en la zodiac , siempre me marcaba la referencia de la torre de la Iglesia, para no encallar en el fango. Siguiendo esa trayectoria en línea recta navegábamos justo por encima del caño que nos llevaba a casa de vuelta, sin percance de enganchar la hélice de la embarcación en el fondo. Estoy viendo ya claramente el casco urbano de Puerto Real, mi querida ciudad, las 512 viviendas y un poco más al fondo la Barriada de las Canteras. Esto me recuerda que estamos llegando al objetivo principal de nuestro curioso viaje. Nos aproximamos al pinar de las Canteras por su cara noreste, la más próxima a la autopista. Quiero concentrarme en estos minutos tan especiales, y empezamos mal. El piloto se ha arrimado mucho al borde de las Canteras, así que esa zona del pinar no me va a salir entera. En un esfuerzo desesperado por salvar la situación pongo la cámara en vertical y saco la primera foto de verdadera proximidad. ¡Maldición! me ha salido por el borde inferior toda la rueda del avión, así que tendré que cortar luego ese trozo. Giramos en un círculo amplio hacia la trasera del pinar, disparo varias veces, ha salido todo, pero desde aquí la vista es poco interesante. Se ve la finca La Conchita que se extiende casi a todo lo largo de la masa de pinos y la finca El Almendral. Esta zona está pendiente de urbanizar. Casitas de baja densidad con 400/500 metros de parcela mínima. Así agotamos más rápidamente todo el suelo urbanizable disponible, como si fuera ilimitado. De paso cercamos ya definitivamente todo este hermosísimo Parque. Ahora no quiero pensar en eso, pues vamos a girar hacia el extremo más meridional de las Canteras. Aquí no puedo fallar, es el mejor sitio para demostrar lo que venimos diciendo del Parque, pero ahora una imagen vale más que dos años de estudios. Y poco a poco la imagen se va mostrando, estamos a 150 metros de altitud, la inclinación de la visual es perfecta, casi 45º. Me concentro en el visor y saco una, dos tres instantáneas, perfecto. Tantas veces he pensado en esta imagen que me parece mentira, pero ya está hecha. Ahora los incrédulos que nos han criticado por avanzar que el parque se muere tendrán que mamar. La batalla que se está librando allá abajo es épica, dura ya 50 años y los piñoneros pierden, los carrascos ganan. Solo quedan ya dos franjas de piñoneros, alineadas con cada una de los bordes más largos del Parque, el centro está ya todo perdido. Los pinos carrascos se han adueñado de él y los pinos piñoneros se baten en retirada. En los últimos 50 años se han perdido las 3/4 partes de la masa de piñoneros que entonces era dominante en todo el este parque de 25 hectáreas. Nuestro proyecto recomienda actuar rápidamente en el centro favoreciendo el desarrollo de varios bosquetes de piñoneros jóvenes que aun quedan y afianzando los bordes interiores con un repoblado adulto de piñoneros. Por supuesto que los carrascos tienen que desaparecer, poco a poco, para no crear un impacto severo al paisaje, pero definitivamente en los próximos 10 ó 15 años. De Ninguna otra forma se recuperaría la fisonomía y el paisajismo interior que le aporta a este enclave natural la presencia de los pinos piñoneros. Pero ahora que acabamos de girar del todo y vemos el parque desde su cara suroeste nos quedamos de piedra. La luz del sol, por extraño que parezca, define solamente las copas de los piñoneros y nos hace apreciar con total rotundidad el enorme espacio vacío que hay en el centro del pinar y al mismo tiempo sitúa claramente la distribución de carrascos adultos en el extremo de la autopista y la de los carrascos más jóvenes en el pasillo central del resto de la parcela. Una cosa es demostrarlo con numerosos trabajos de campo y mediciones de parcelas de muestreo y otra poder contemplarlo claramente desde el aire. Así que misión cumplida. A partir de ahora estas fotos ocuparan un lugar central en el proyecto de Recuperación de las Canteras de Puerto Real y servirán de base para los futuros Planes Técnicos que se acometerán en los próximos años. Pero el viaje no ha terminado, debemos regresar de nuevo al aeropuerto de Jerez y mejor que ir en línea recta por qué no hacerlo por encima de la marisma de los Toruños, el río San pedro y las marismas del Guadalete. Así que allá vamos. En un instante sobrevolamos el Pinar de la Algaida y el río san Pedro, sigue la marea baja, así que nos permite ver esta otra maravilla del Parque Natural. Aquí las marismas no aparecen tan espectaculares como en Puerto Real, pues por el lado derecho del avión solo vemos el cauce del San Pedro y algunos de los caños por donde se alivia la presión del retorno de las mareas. De nuevo un paisaje único. Me centro en incluir en las fotos el puente de madera que unos desaprensivos quemaron hace un par de años. ¡Qué lástima! Este puente había abierto unas posibilidades enormes de conectar dos espacios aislados del Parque, el pinar de la Algaida y las marismas de los Toruños y su playa de Levante, la mejor de todo el Parque Natural. Cientos de personas lo cruzaban a pie o en bicicleta los fines de semana. Pero entramos en colisión con los narcotraficantes que no querían espectadores para sus alijos en esta zona y listo, al carajo el puente, que costó una fortuna. De noche era frecuentado por los pescadores que tiraban sus cañas desde este puente al río buscando la dorada y los lenguados que tan bien se dan en esta zona. Estos pescadores eran espectadores inoportunos para estas mafias de canalla. Así que lo quemaron para seguir envenenando a los jóvenes de la zona con su mierda. Mientras tanto la Administración sigue sin restaurarlo. ¿Qué tenemos que hacer para recuperar el puente? Ahora los nuevos planes de la Administración sobre este espacio natural prefieren invertir los fondos públicos en remozar el mamotreto de hormigón que dejaron sin terminar para centro de visitantes de esta zona. De nuevo la Administración prefiere enseñarnos un sucedáneo de naturaleza mediante un edificio de exposiciones antes que permitir que disfrutemos de la propia naturaleza en vivo. ¡Qué idiotas! Continuamos hacia el Guadalete, pero antes unas fotos de Valdelagrana. ¡Que transición más salvaje entre la naturaleza de los Toruños, su playa de Levante y sus cordones dunares vírgenes con el mazacote de hormigón que han levantado en Valdelagrana! Cientos de edificios blancos se apiñan en este punto del litoral gaditano como si esto fuera New York. Una nueva ciudad dormitorio, que solo adquiere vida en los meses de verano, cuando los turistas sevillanos regresan a sus apartamentos de la playa. Yo soy de Sevilla, pero me cago en to los sevillanos que con su dinero han contribuido a levantar este adefesio y me cago en to los promotores inmobiliarios que se han lucrado con ello. Necesito tranquilizarme y concentrarme para poder dar testimonio gráfico de otra maravilla. Entramos por la desembocadura del Guadalete subiendo río arriba. Una vista increíble de las lonjas del muelle pesquero a la derecha y del puerto deportivo a la izquierda. Pero lo mejor viene después, las Salinas del Guadalete. ¡Que espectáculo! La ligera bruma que se ha levantado a media tarde le añade ese punto casi mágico a este paisaje donde el protagonista es la sal y los espacios interiores de las salinas, los cristalizadores. Jamás pensé ver algo así. Desde el cielo parece una de esas escenas hechas por la mano de los extraterrestres. Enormes dibujos geométricos, enigmáticos simbolismos y el protagonismo total del color. Si las marismas eran increíbles, estas salinas superan cualquier idea previa que pudiéramos tener de ellas desde tierra. La diferente concentración de sal de los cristalizadores hace que cada uno de los espacios adquiera un tono totalmente distinto del vecino. Si enseñamos la foto de ellas aisladamente del contexto, nadie diría que son fotos de unas salinas tomadas a más de 300 metros de altura, sino que lo más parecido a algo conocido podría ser una colcha paintwatch (creo que se escribe así más o menos, pero no me hagáis mucho caso, no tengo ni idea de inglés) que ha sido pintada a mano con la técnica de las acuarelas. Pero no, así son las salinas en realidad, y lo que se puede ver abajo como una pequeña nube de puntos blancos son una bandada de flamencos que han levantado el vuelo asustados por el ruido del avión. Lo que puede fotografiar a continuación les va a hacer mucha ilusión a mis amigos ecologistas portuenses, pues se trata de unas vistas increíbles del Pinar de Coig. Desde arriba se ve como se lo han cargado ilegalmente los parcelistas que han edificado en el interior del pinar. Su lucha no ha sido estéril y todos esos chalets deberán ser derribados. Lo mejor de todo es que las expropiaciones van a ser de 1800 euros por parcela. A joderse los propietarios. Alguna guerra teníamos que ganar. Y ésta está prácticamente en el bote. Sobrevolamos inmediatamente la Sierra de San Cristóbal, que fea se ve desde aquí arriba. Nadie se imagina que pueda tener tantas construcciones en su misma cresta. Casi todas son instalaciones de comunicaciones de las compañías de telefonía. Otra cagada. Entramos en el término de Jerez, ya casi llegamos a nuestro destino, pero antes unas vistas increíbles de esta enorme ciudad, la mayor de la provincia, y que sigue creciendo a un ritmo frenético. Resalto dos fotos que me llaman mucho la atención. Una de ellas pone de relieve como va desapareciendo el campo en favor de las innumerables promociones de adosados y la otra la perfección de los agricultores que labran la tierra casi a tiralíneas. Pasamos por encima del complejo deportivo de Chapín y su pista anexa de atletismo. Y de nuevo comunicación con la torre. De Nuevo charli-papa y no se que más, creo que vamos a aterrizar y efectivamente lo hacemos en un palmo de pista. Nos bajamos del aparato y un par de fotos. Una con el piloto y mis amigos y otra donde salgo yo (soy el de la bufanda rojita). Amarramos (bueno lo hizo el piloto) el avión en el angar y a pagar la cuenta. Eran 90 euros, pero como hemos empleado unos minutos más en la vuelta a las Canteras, pues 100 euritos en total, caray. Cada minuto nos ha salido a dos euros, pero qué satisfacción más grande se nos ha quedado en el cuerpo. De regreso en coche para Puerto Real. Quiero corresponder a la invitación de mis amigos y les propongo un almuercito en la Venta el Inesperado, la que está en las mismas Canteras que antes habíamos sobrevolado. Le enseñamos las fotos a Paco el dueño del bar y como loco se las muestra a todo el mundo. Me hace prometerle que le haré una copia de una de ellas. Al día siguiente se la llevaría, pero antes disfrutaríamos de la comida, pescaito frito, chocos a la plancha y una buena ensalada. Como los dioses. Las fotos se las pasaré a los compañeros ecologistas para el velero Diosa Maat, pues creo que quieren hacer una exposición con los problemas de la costa gaditana. En fin, un saludo a los que leais esto. Si habeis llegado al final será porque me quereis mucho. Yo tambien os quiero a vosotros. Muchos besos. Chao.
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